¿CÓMO DEBEN SER LOS DOCENTES HOY?
¿QUÉ COMPETENCIAS DEBEN DESARROLLAR?
Desde que decidí que haría el Máster de Formación del Profesorado, me he encontrado que al comentarlo con gente de mi entorno, sobre
todo con aquellos que al igual que yo se dedican de una manera u otra al arte,
la opinión de la mayoría es que ser profesor teniendo buena mano es rebajarse,
que es buscar el camino fácil, que es desaprovechar mi talento… A mí estos
comentarios me duelen en el alma, porque yo no pienso para nada que sea así.
Pero más me duele aún cuando se menosprecia el trabajo del docente con
comentarios como “ya me gustaría a mí ser profesor, que no hacen nada, así
cualquiera…”. La gente no tiene ni puñetera idea y habla sin saber. Ser
profesor es un trabajo de mucha dedicación y responsabilidad, muy duro y
cansado en muchas ocasiones, pero que compensa por lo gratificante que es.
Claro, gratificante si tienes vocación, si vales para ello. Porque desde luego
que no todo el mundo vale. Yo he tenido la suerte de tener padres profesores,
por eso sé las cosas buenas y las malas que tiene el mundo de la docencia, pero
también sé que si es tu vocación (como lo es para ellos), es un trabajo que
hace feliz a las personas, a pesar de los malos ratos, el cansancio, a veces el
no saber qué hacer ante cierta situación, la preocupación cuando algún alumno
tiene problemas graves…
Pero, como he dicho antes, aunque sea una profesión muy
bonita, no todo el mundo podría hacerla, ni sería feliz ejerciendo como
profesor. Entonces, ¿qué hace falta para ser profesor?
Bajo mi punto de vista, un profesor debe ser en primer lugar
y ante todo una persona empática que disfrute trabajando con otras personas.
Hay que tener en cuenta que el docente pasa su jornada laboral relacionándose
con los demás, con compañeros y en mayor medida con sus alumnos, por lo que si
eres una persona que disfruta más del trabajo en solitario que del trato con la
gente, la docencia no está hecha para ti. Otro punto importante a tener en
cuenta es el hecho de que se va a trabajar con adolescentes, los cuales están
en una época complicada aunque también maravillosa, y aunque se disfrute con
ellos también son difíciles en muchos momentos, por lo que es necesario tener
una gran empatía y comprensión hacia ellos, ser conscientes de cómo piensan y
sienten, y no olvidar nunca que el profesor está ahí para ayudarlos a crecer y
a aprender, no para reprimirlos y castigarlos. Por supuesto, la paciencia es
indispensable, así como la tolerancia y el respeto hacia todas las personas,
pues en el aula hay chicos de todo tipo y todos se merecen el mismo respeto y
atención.
Por ello, creo que para que alguien sea buen profesor, debe
tener una formación en pedagogía y un conocimiento de la psicología
adolescente, y esto es tan importante como la formación dentro de su campo de
enseñanza. Por ejemplo, un profesor puede saber muchísimo sobre física, ser
todo un experto, pero si no sabe transmitirlo a los alumnos, si no se entiende
con ellos, éstos nunca llegarán a sentir ni una pizca de la pasión por la
física que posee este profesor. En un mundo cada vez más competitivo, la
formación académica es importante, y un profesor debe ser un experto en su
materia, pero bajo mi punto de vista, tan importante es lo que enseñas como la
forma en que lo enseñas.
El docente debe ser consciente de que la responsabilidad que
tiene es enorme, pues está contribuyendo a la educación de muchas personitas, y
que lo que les enseñe (ya no sólo en su asignatura, sino sobre la vida) puede
repercutir en la persona adulta en la que se convertirán. Debe estar abierto a
contestar preguntas de todo tipo y a contar historias . Debe tener esa
capacidad de comunicación que no todo el mundo posee. Cuando un profesor tiene
labia y muestra pasión al hablar, mantiene siempre la atención de los chicos y
hace que les lleguen todas sus palabras.
Un profesor también tiene que ser innovador y creativo. En
todas las materias, pero sobre todo en el arte, que es la que a mí me incumbe,
creo que es esencial buscar cada día nuevos caminos y métodos para enseñar,
actividades que motiven a los alumnos, que encajen con sus gustos… Y nunca
tener miedo a probar cosas nuevas, pues probando es como se llega a los grandes
descubrimientos. Yo en el instituto tuve un par de profesores de plástica muy
entusiastas con los que realizamos varios proyectos fuera del aula, de
recuperación de espacios del centro, murales, convocatorias para las que
creamos vídeos y performances… Y siempre estaré agradecida por toda la pasión y
la energía que me transmitieron.
Por último, un docente hoy en día debe ser conocedor de las
nuevas tecnologías y consciente de las facilidades que ofrecen al aula. Además,
teniendo en cuenta que los alumnos son nativos digitales y que en muchas
ocasiones saben más que nosotros sobre este tema, el profesor debe adelantarse
a ellos, adaptarse a todo este “nuevo mundo” y no cesar en su búsqueda de TICs
que complementen sus clases.

