Sobre este espacio.

Diario que recoge todo lo aprendido en el Máster de Formación del profesorado, especialidad en Dibujo.

martes, 29 de marzo de 2016

PREGUNTAS EVALUACIÓN --- nº 2

¿CÓMO SON LOS ALUMNOS DE HOY?

Los adolescentes de hoy en día son iguales a los adolescentes de mi generación (teniendo en cuenta que tengo 22 años), pero con una diferencia: son nativos digitales. La forma de relacionarse entre ellos y con el resto del mundo ha cambiado significativamente en las últimas generaciones con el boom de la comunicación, la proliferación de las redes sociales, el uso del whatsapp como principal medio de comunicación…
En la primera etapa de prácticas en el instituto, mi relación con los alumnos fue muy buena. Digamos que nos entendíamos bien. Yo creo que por la proximidad de edades, ya que estuve casi todo el tiempo con grupos de bachiller en los que había gente incluso un año menor que yo. En cierto modo, para mí fue un poco como volver al instituto, pero con la satisfacción de tener algo que enseñarles y mucho que aportarles por mi experiencia y mi reciente salida a la vida adulta. Me preguntaron tantas cosas sobre cómo es la universidad, el irse a vivir solo… y yo me vi reflejada en ellos, sentí que fue ayer cuando yo me hacía esas mismas preguntas. Porque los adolescentes, dentro de sus enormes diferencias, su egocentrismo, de sus looks extravagantes que van de un extremo a otro, sus gustos estrafalarios y ese ansia por ser únicos, sus problemas y sus dudas existenciales, a pesar de todo eso, por dentro tienen todos las mismas inquietudes.
Pienso que el problema de los adolescentes (y niños) de hoy en día, es que han dejado de vivir al 100% en la realidad que les rodea para vivir también en su realidad virtual. Los problemas típicos de la adolescencia relacionados con la búsqueda de la identidad se ven incrementados por la doble identidad que se están creando, la identidad en sus redes sociales. Muchas veces, y en ello incluyo también a los adultos, dejamos de vivir lo que tenemos delante porque estamos demasiado preocupados de grabarlo con la cámara de nuestro teléfono móvil… como si creyésemos que si no lo mostramos en las redes sociales, si no damos a los demás evidencia de nuestras vivencias, no lo hemos vivido. Qué triste, qué gran error. Éste es el gran problema de nuestra sociedad hoy en día, y nuestros pobres adolescentes no tienen culpa de haber nacido en este mundo digital que hemos creado.
Pero, a pesar de todo, yo sigo creyendo que la adolescencia es una etapa de la vida apasionante, con sus altibajos, sus montañas rusas de sentimientos y emociones, la pasión con que se vive todo. Yo tuve una adolescencia muy “movidita”, y estoy infinitamente agradecida a todos los buenos profesores que me entendieron y me ayudaron a crecer. Creo que en parte por eso quiero ser profesora. Por eso, y para enseñar a los alumnos que el arte puede ser un gran amigo en momentos en los que te sientes totalmente incomprendido.

A continuación, dejo un extracto de mi memoria de prácticas, en la que redacto una serie de entrevistas que tuve con los alumnos de mi instituto y en la que creo que está muy bien reflejado cómo son los adolescentes de hoy en día:

[...] Comienzo preguntándoles sobre su tiempo libre, qué les gusta hacer. Los chicos de la ESO tiran más hacia los deportes, la chica baila y hace atletismo, el chico juega en un equipo de baloncesto pero practica muchos más deportes con sus amigos. Tanto a ellos como a los de Bachiller les gusta mucho la música aunque estos últimos no practican mucho deporte y me dicen que prefieren vaguear. Les pregunto sobre el uso del móvil, y los pequeños contestan que lo tienen desde los 11 años, es decir, desde antes de entrar en el instituto, y que no se imaginan cómo vivir sin él, me preguntan que cómo podía yo quedar con mis amigos cuando no teníamos móvil. Sus padres no les ponen horarios con el móvil y el ordenador, pero a veces se lo quitan cuando tienen muchos deberes para que no se distraigan. El grupo de los mayores tiene diferentes relaciones con el móvil, hay algunos del grupo que “pasan mucho”, otros están “totalmente enganchados” y no se imaginan su vida sin redes sociales.Les pregunto por su forma de pensar y si creen que ha cambiado últimamente y me produce mucha ternura ver a los pequeños la madurez con la que me hablan en contraste con su cuerpo todavía de niño, sobre todo los chicos, que son mucho más pequeños que las chicas y que me dicen que a ellos aún no les ha llegado eso del estirón pero que no les preocupa porque ya llegará. Lo que sí les ha llegado es un cambio en su modo de pensar, ahora dicen que piensan más, le dan más vueltas a las cosas; “antes nos creíamos todo lo que nos decían los mayores. Y ahora me siento más responsable, como que pienso en cosas más serias… por ejemplo antes me preocupaba si se me rompía un juguete, ahora me preocupo por los exámenes.” Los mayores, por su parte, dicen que han cambiado muchísimo y que son conscientes de ello. Creen que han madurado mucho pero no lo saben porque para muchas cosas se sienten adultos y para otras no. Me dicen que hacerse mayor implica darse cuenta de lo felices que eran siendo niños: “He tenido una visión del mundo en general y me he deprimido. Me he dado cuenta de cómo va el mundo.” “Sí, vives muy feliz en la ignorancia” 
Se dice que en la adolescencia también cambia el modo de pensar sobre uno mismo, ellos me dicen que sí, que quizás ya no se ven como se veían antes y que reflexionan más lo que sienten, lo que quieren para su futuro… “le doy más vueltas a mis movidas internas”. “Yo se quién soy todo el rato, pero voy descubriendo cosas de mí mismo que antes ignoraba”. Les pregunto también por su estilo de vestir, el grupo con el que hablo es muy variado en ese tema y se nota que su imagen exterior les clasifica en un grupo u otro y es importante para ellos. Me cuentan que realmente es importante porque les permite mostrar una imagen exterior de cómo son por dentro, de la música que escuchan, tener su propia identidad a la vista de los demás. Dentro del aula todos son amigos, pero fuera del instituto cada cual pertenece a su grupo, y dentro de estos grupos todos suelen compartir estilo de ropa, aunque a ellos no les gusta llamarse ‘’tribus urbanas’’, más bien son amigos que se juntan por afinidades.En cuanto a su relación con sus familias, existe una gran diferencia entre los mayores y los más jóvenes del instituto. Los niños de primero de la ESO dicen que no tienen muchas broncas, las normales, y que ven necesario que les regañen para educarles. Se sienten muy unidos a su familia y le atribuyen muchísima importancia en su vida, además se sienten muy agradecidos porque tienen la suerte de tener unos padres que les cuidan, les quieren y les sirven como ejemplo, algo de lo que no gozan todos los niños desgraciadamente. La cosa cambia bastante cuando hablo con los chicos de bachiller: ellos se quejan de una falta de comunicación y de comprensión, aunque admiten que es cierto que ellos mismos muchas veces no ponen nada de su parte para comunicarse con sus padres.  “Mis padres realmente no saben cosas de verdad sobre mi vida” dice una chica y casi todos comparten su opinión. A veces, pasan muy poco tiempo con sus hijos, a algunos chicos les da igual, les da libertad, a otros les gustaría tener una relación más estrecha con sus progenitores o al menos pasar un poco más de tiempo con ellos. La mayoría jamás le contaría un problema muy gordo a sus padres, pues confían más en amigos o hermanos. ¿Sienten que sus padres han sido y son un ejemplo para ellos? La mayoría me dicen que sí, para bien o para mal, sus padres les han inculcado muchas cosas; otros dicen que el ejemplo de sus padres no les ha servido para nada y que no se sienten identificados con ellos.La relación con los amigos ya es otra cosa. Grandes y pequeños le atribuyen un grandísimo valor a la amistad, y consideran que tener amigos es una de las cosas más importantes en su vida. Pero sí que existen notables diferencias en los tipos de amistades que entablan chicos o chicas. Las chicas, al comenzar en el instituto, suelen pertenecer a un grupo exclusivamente femenino en el que existe una jerarquía. Dentro del grupo, tienen una mejor amiga que es mucho más importante que las demás y con la que comparten cualquier cosa, es la persona con la que más confianza tienen en el mundo y la única que comprende todo lo que le cuenta. Pero también se comunican mucho entre todas las chicas del grupo, les encanta hablar de cualquier cosa y no tienen a penas secretos entre ellas. “A veces hay problemas en el grupo porque una cuenta un secreto de otra, o porque alguien se hace muy amiga de alguien y la otra amiga se pone celosa… No sé, somos un poco malas entre nosotras a veces, siempre hay una que manda más en el grupo aunque también puede quedarse sola si se pasa de lista y las demás nos cansamos de ella… pero nos queremos mucho todas, aunque tengo mis preferencias, claro”.  Los chicos, por su parte, pertenecen a un grupo en el que existen menos jerarquías y no suelen tener un mejor amigo. Dentro del grupo se sienten más cercanos a unos u otros, pero nos menos exclusivos que las chicas al escoger amigos para salir o hacer actividades. También parecen tener una relación menos íntima, no se cuentan tantos secretos ni se desahogan tanto con sus amigos como las chicas. Según van creciendo, las chicas siguen teniendo un grupo de amigas íntimas y los chicos siguen disfrutando de salir en grupo sólo con chicos, pero ambos sexos se van juntando y aparecen los grupos mixtos que se forman por afinidades, por grupos de clase… Ellos lo definen como “el grupo para quedar en general, no tan íntimos como los mejores amigos pero con los que te lo pasas bien y compartes experiencias”
Les pregunto si hay chicos y chicas en el instituto que puedan no tener amigos o que estén aislados del grupo, a lo que los chicos de la ESO me responden que no conocen a nadie que esté completamente solo o al que marginen los demás, pero sí que hay algunos que van en grupos de dos o tres y que no se relacionan con nadie más, pero porque ellos no quieren, no porque los demás les rechacen. Tampoco conocen casos de bullying, aunque ya me habían dicho los profesores que es un tema que está muy controlado en el centro por el equipo de convivencia. Los del bachiller comentan que no hay nadie completamente marginado porque en clase todos se llevan bien, pero que obviamente hay un par de personas que son menos sociables y que no se relacionan mucho con los demás. Dicen que a veces se meten un poco con alguien en clase, pero que “todo es de broma, no hacemos nada malo, nos reímos unos de otros pero no hay que tomarlo a mal”.
Los amigos, al contrario que la familia, van adquiriendo importancia para ellos según pasa los años. Ante la pregunta “¿Qué es lo más importante que te ha sucedido estos años” todos responden “conocer a mis amigos”. Los más mayores del instituto necesitan sentirse pertenecientes a algo, por lo que el grupo de amigos ejerce sobre ellos una gran influencia. La edad con la que empiezan a beber, o la elección de consumir drogas o no depende mucho de lo que hacen los amigos, además del carácter de cada uno, claro. Me he dado cuenta de que muchas veces se dejan llevar por el grupo y luego se arrepienten y reculan, pero son lo suficientemente maduros para admitir que aunque el grupo pueda influenciar, los amigos no tienen la culpa, pues al final es uno mismo el responsable de sus decisiones. “Mis amigos empezaron a fumar porros, entonces yo también. Pero con el tiempo me di cuenta de que no me sentaba bien y que no tenía que hacerlo porque lo hiciesen ellos, pero me respetan y no les parece mal, ellos me ofrecen y yo lo rechazo y ya está”; “Yo fumo porros porque me gusta, pero sí que empecé con mis amigos. También nos hemos drogado de alguna otra cosa de fiesta. Lo hacemos sólo los que queremos, pero sí que es cierto que si uno tiene o propone pillar, pues nos animamos los demás, la primera vez te pica la curiosidad… igual nunca lo habría probado si tuviese otros amigos, pero no es culpa del grupo, cada uno toma sus propias decisiones”.
Con los profesores tienen en general buena relación. Los pequeños se llevan bien con todos los profesores menos con dos “que no podemos aguantar. Nos riñen por nada, una de ellas nos vacila y encima nos pone partes como si fuese al revés. Encima explica muy mal y necesitamos ayuda de nuestros padres para entenderlo. Los demás profesores nos animan mucho y nos entienden, y nos ayudan cuando no sabemos hacer algo o tenemos un problema dentro del insti”. Los de Bachiller se llevan bastante bien con todos los profesores, pero en general no encuentran en ellos un modelo a seguir ni creen que les aporten ninguna enseñanza como personas, pero sí que los ven como figuras importantes en cuanto a que les inculcan la importancia de estudiar y seguir aprendiendo. “Algunos saben entendernos…pero nunca se me ocurriría recurrir a un profe si tuviese un problema gordo fuera del instituto y quisiese comentarlo con un adulto”.
La adolescencia es una época de confusión, exaltación, tensiones… Animo a los chicos a que me cuenten su experiencia, cómo se han sentido estos años, si han pasado alguna época realmente mala. Los de primero de la ESO me miran extrañados, ellos aún no saben que dentro de un par de años estarán en plena revolución hormonal, que se volverán más rebeldes y más independientes, que cambiarán de gustos y tendrán nuevas preocupaciones. Los de segundo de Bachiller, siguen revolucionados pero sienten que ya han pasado la etapa más turbulenta. Me cuentan que todos han pasado por malas épocas, cada uno con su propia historia. Quieren ser mayores ya, vivir solos y no depender de sus padres, yo les respondo que con la independencia vienen muchas responsabilidades y ellos se dan cuenta de que realmente su vida ha sido muy cómoda estos años, y que también se lo han pasado muy bien. Me hablan de los problemas típicos que casi todos hemos vivido en nuestros años en el instituto: problemas de amores, discrepancias con los padres, enfados entre amigos, suspensos… Algunos se preocupan porque fuman muchos porros, las chicas a veces lo pasan mal porque se ven gordas o no se gustan en general, y casi todas ha pasado un susto pensando que estaban embarazadas. Pero me dicen que no creen que ellos en concreto tengan problemas graves, que tienen suerte porque hay gente que está mucho peor. Afrontan sus errores de manera valiente y son conscientes de que todos los momentos malos les ayudan a crecer y a madurar, y yo me alegro mucho al verles tan emocionados con el futuro que les espera al terminar el instituto.


"Teenagers" - My Chemical Romance
Violence is never the answer!!

2 comentarios:

  1. Sara, me estás dejando impresionada. Me encanta cómo escribes y todo lo que cuentas. Eres una comunicadora enREDada excelente. Un afectuoso saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Ángeles! Me hace mucha ilusión que me digas eso porque la verdad es que me encanta escribir... espero no haberme enrollado demasiado en las entradas, que según las iba publicando pensé "pobre Ángeles, va a tirarse años leyéndome" jajaja

      Eliminar