Sobre este espacio.

Diario que recoge todo lo aprendido en el Máster de Formación del profesorado, especialidad en Dibujo.

lunes, 14 de marzo de 2016

SESIÓN 23 de FEBRERO - clase Innovación

à Papiroflexia y autorretrato

La sesión del martes 23 de Febrero fue, cuanto menos, sorprendente. Y digo sorprendente porque no me esperaba para nada algo así, y la verdad es que pese a los prejuicios iniciales acabó gustándome.

Yo llegué a clase contenta ese día porque era el día de la presentación de autorretratos, y a mí ese tipo de cosas me encantan; conocer un poco más a mis compañeros, que expliquen el por qué de sus representaciones… vamos, un poco como volver a bellas artes, aprendiendo de lo que hacen los demás.

El caso es que cuando la profesora nos dijo “¿Quién sabe hacer una pajarita de papel?” lo primero que pensé (y voy a ser totalmente sincera) fue “¿de verdad me he levantado a las 7 y me he metido una hora de tren para hacer papiroflexia?”. Lo sé, a veces soy un poco negativa, pero es que madrugar me sienta fatal.
Lo que no sabía entonces, es que una simple pajarita de papel ofreciese tantas posibilidades para trabajar con los alumnos, por lo que según avanzábamos en la actividad me iba sorprendiendo y motivando más.

La verdad es que cuando comenzamos con esta actividad tan sencilla y “sosa” ni se me ocurrió pensar que acabaríamos trabajando la visión espacial o el dibujo de claroscuro. He de decir que realmente me terminó pareciendo una propuesta muy interesante, y, como nos dijo nuestra profesora Ángeles, una perfecta “actividad comodín”. Este tipo de actividades vienen muy bien para un día en el que falte mucha gente a clase, por una excursión por ejemplo o por ser el último día de un trimestre, y no queramos adelantar temario sin el resto de alumnos. Por otra parte, aunque la papiroflexia seguramente sea súper entretenida para los chicos, sí que es cierto que algunos de ellos pueden ir muy lentos o perderse todo el rato, y al final entre los que corren, los que se quedan atrás y los que no se enteran se puede montar un batiburrillo en clase que a ver quién lo maneja. Por eso considero que es adecuada para grupos pequeños o días que haya poca gente en clase.

En fin, que al final de la clase solo pude concluir que me dejé llevar por los prejuicios, menospreciando en un principio una actividad bastante interesante, y lo que es realmente importante, muy útil para mi futuro como profesora. Porque en verdad, el problema es que al comenzar me lo tomé como una actividad para nosotros, y no realmente como lo que es en realidad, una actividad para nuestros alumnos. Aunque no sea disculpa, creo que el hecho de haber concluido hace tan poquito mis maravillosos cuatro años de Bellas Artes, hace que todo me parezca aburrido y tedioso, o demasiado fácil, como en ésta actividad en la que olvidé que no estábamos en escultura y que no tenía que hacer una obra de arte con el folio, sino aprender a sacar de él el máximo partido en una clase de secundaria.


Finalizada la actividad de la pajarita, llegó la parte que yo estaba deseando, la presentación del autorretrato. Ya era tarde y quedaba poco tiempo de clase, así que no dio tiempo a ver ni la mitad, aunque yo fui una de las que presentó el suyo. La verdad es que me encanta oír a la gente presentarse, hablar de sí mismos… siempre me ha atraído mucho conocer la naturaleza humana, lo que hay detrás de cada rostro, de cada gesto, de cada palabra. Y ya, cuando entra en juego la creación artística y la expresión del interior de la persona y de su identidad a través del arte, mi interés se dispara. De hecho, algo así es lo que voy a tratar en mi TFG, aunque por ahora no quiero hacer público ningún título definitivo.

Esto de presentarse a los compañeros, no sólo me parece muy interesante dentro de nuestro grupo de máster, que somos todos adultos y, aunque nos conocemos, estoy segura que los demás al igual que yo están deseando conocer un poquito más. También me parece una gran idea para desarrollar en nuestro futuro como profesores. De hecho hablamos de esto en clase, de cuánto les puede gustar a los alumnos conocer quién es la persona que está delante de ellos y que les va a acompañar durante un curso entero. Por lo que me han contado mis padres, que son profesores de instituto desde hace más de 20 años, los chicos siempre se interesan mucho por la vida de los profesores fuera del instituto y les preguntan cosas como dónde estudiaron, cómo fueron sus años de universidad, quiénes son sus hijos, qué hacen en su tiempo libre… Bueno, supongo que esto pasará sólo con los profesores más afables y cercanos, y que tienen “buen rollo” con sus alumnos. El caso es que esta actividad del autorretrato me parece una genial idea para acercarnos a los alumnos y darles confianza, ya que al saciar su curiosidad lo más probable es que ese profesor que se ha presentado les caiga mejor o les despierte un interés que seguro repercutirá a lo largo del curso.

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